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-En la lejana
ciudad de Bagdad vivía un audaz y pícaro jovencito llamado Simbad.
Como su familia era muy pobre él debía ganarse sus alimentos cargando
los bultos de los ricos. ¡ Que poca
suerte tengo! Se lamentaba un día, cuando un poderoso señor que pasaba
por el lugar le dijo Ven conmigo y yo cambiaré tu futuro. Simbad lo
siguió y llegaron a un impresionante palacio.
Cruzaron a
través de jardines repletos de maravillosas flores hasta entrar a una
sala, donde un criado había puesto una mesa repleta de apetitosas
comidas y bebidas exóticas, alrededor de ella estaban sentadas varias
personas, pero una se destacaba de las demás: un anciano con un atuendo
increíblemente lujoso.
Tanto le gustó
a Simbad su aventura, que este sería el primero de una larga cantidad
de viajes.
El anciano dijo
a Simbad: ¿ves todo lo que te rodea? ¿Sabes cómo lo he
conseguido?-Pues debí correr muchas aventuras para lograrlo. Si tú
quisieras podrías hacer lo mismo.
El jovencito no
lo pensó dos veces, al día siguiente sin que nadie lo viera subió a
un barco de mercaderes. Una vez en alta mar los marinos lo descubrieron
y furiosos ¡Lo arrojaron al agua!.Desesperado nadó y nadó hasta
llegar a una isla repleta de palmeras, el cansancio lo venció y se
quedó dormido.
El viento
helado lo despertó, no podía creer lo que sucedía: - un águila lo
tenía apresado en sus garras y lo llevaba a lo alto de una montaña.
Cuando
estuvieron en la cima, esperó que el ave se distrajera y se introdujo
en una cueva muy oscura, caminó a ciegas hasta que resbaló por un
túnel y cayó en un lugar increíble: ¡Innumerables monedas de oro,
diamantes y esmeraldas cubrían el suelo!
Simbad llenó
sus bolsillos de oro y piedras preciosas, pero no sabía cómo volver a
casa, entonces, encontró una gran ave subió sobre ella y logró llegar
a su hogar, donde fue recibido con gran alegría.
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