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Atentos a esta historia francamente maravillosa.
Aquella despensa estaba muy bien surtida, había
quesos y embutidos olorosos, humm; harina,
manteca, cereales, frutas, cajas de golosinas...
un paraíso para nuestros amigos los ratones.
Efectivamente, los aromas de la despensa atraían
a los ratones, asomaban sus hociquillos por los
agujeros, pero ninguno se atrevía a llegar hasta
los manjares. Y os preguntáis porqué...?. La
culpa era de un gato astuto de garras afiladas y
buen cazador. "Miauuu...", cuando menos se lo
esperaban los ratones aparecía en la bodega
sigiloso como una sombra.
Los ratones pasaban hambre; "... esto no puede
seguir así, haremos un congreso y pensaremos en
una solución, eso es, vamos a pensar en una
solución...", propuso un ratón decidido.
Acudieron cientos, miles, millones de ratones al
congreso ratonil, pero, aunque había mucho
griterío y todos hablaban a la vez, no
encontraban solución al grave problema del gato.
Hasta que un ratón con fama de listo
pidió la palabra:
"... un momento, yo tengo la solución,
sí, pondremos un cascabel al gato y así sabremos
siempre cuando se acerca..." . ¡Oh!, ¡ cuantas
felicitaciones recibió el ratón listo !. Los
ratones se felicitaban unos a otros: "... je, je,
je, se acabaron los problemas, ja, ja, ja, se
acabaron, en adelante a comer y a engordar...",
decían los ratones.
Entonces habló el
ratón mas anciano; "... humm, pero yo tengo que
hacer una apreciación, ¿quién será el
valiente que le ponga el cascabel al gato...?"
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Los ratones
siguieron viendo los manjares "desde lejos" (sin
poder comerlos)... "DECIR" resulta fácil pero
"HACERLO" es otra cosa.
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