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_ZAIDA_ |
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Julio tiene miedo a la oscuridad
-¡Mamá! ¡El pasillo está
oscuro.
Julio duda. Le da miedo
la oscuridad.
Julio enciende la luz
del pasillo.
¡La oscuridad corre a
esconderse en su cuarto!
Julio enciende la luz
de su cuarto.
¡La oscuridad se mete
debajo de la cama!
¡Y debajo de la cama no
hay luz!
-Esto, es que... ¡La oscuridad
siempre me da miedo!
La madre de Julio quiere
apagar la luz.
-¡No apagues, mami, que
me da miedo la oscuridad!
Mamá deja encendida una
lamparita y Julio se duerme.
Julio se despierta a media
noche. Tiene ganas de hacer pis. Enciende la luz del pasillo. La luz del cuarto
de baño. Y la luz del cuartito del retrete.
Y enciende también la
luz del dormitorio de sus padres.
A su padre no le hace
ninguna gracia.
-¡Todas las noches nos
despiertas!
-¡No es culpa mía! Me
da miedo la oscuridad.
¡Ya es por la mañana!
Julio abre los ojos.
-¡Date prisa, Julio! Vamos
a casa del tío José.
-¡Estupendo! Me llevo
mi espada y mi escudo.
-¿Para qué?
-Es por si nos encontramos
con un monstruo por el camino.
Y por el camino, Julio
descubre un dragón enorme y feroz. Gracias a su espada y su escudo, Julio es el
más fuerte. ¡Y le vence!
A Julio le encanta su
tío José porque conoce todos los países del mundo. Ha visto
leones, osos blancos y murciélagos. Ha escalado volcanes y ha explorado cuevas.
Después de comer, el tío
José siempre le enseña fotos.
-En esta foto yo tenía
tu edad, Julio.
-¿Y no tenías miedo de
nada?
El tío José piensa un
poco.
-Me daban miedo las arañas.
Y también me daba miedo...
-¿El qué?
-¡La oscuridad!
-¡Como a mí!
El Tío José se levanta.
Coge a Julio de la mano y lo lleva a su despacho. De uno de los cajones saca una
caja.
-Mira, ésta es un arma
secreta. Pero para que funcione hace falta utilizar la fórmula mágica.
-¿La fórmula mágica?
-Hay que decir "Waxo,
waxo". Gracias a esta arma y a la fórmula mágica ya no tendrás nunca miedo a la
oscuridad.
Julio está impaciente.
-Venga, vámonos a casa.
Quiero probar el arma secreta.
Julio ya está en casa.
Empieza a hacerse de noche.
-¡Julio, ya es hora de
que te acuestes!
-¡Por fin!
Julio salta de la silla
y corre hacia el pasillo.
Coge el arma.
-¡Waxo! ¡Waxo! ¡Ni pizca
de miedo!
Llega a su cuarto.
-¡Waxo! ¡Waxo! ¡Ni pizca
de miedo! ¡Yo soy el más fuerte!
Julio duerme durante muchas
horas. Pero de repente se despierta porque tiene ganas de hacer pis.
Recorre el oscuro pasillo.
-¡Waxo! ¡Waxo! ¡Ni pizca
de miedo!
Enciende sólo la luz del
cuartito del retrete.
Hace pis, apaga y se vuelve
a su habitación.
-¡Waxo! ¡Waxo! ¡Yo soy
el más fuerte!
Desde entonces, Julio
usa mucho su arma secreta: cuando se acuesta y cuando se despierta a media noche.
-¡Waxo!
¡Waxo!
Pero una noche se olvida
las gafas.
¡Y a la noche siguiente
olvida coger el arma!
Y una noche, ¡ se olvida
de pronunciar la fórmula mágica !
Un día, el tío José viene
a comer.
-¿Sabes?, conozco a una
niña que tiene miedo a la oscuridad.
Me
gustaría prestarle el arma secreta, ¿qué te parece?
-Vale, ven a mi cuarto.
Julio le entrega el arma
secreta al tío José.
-Llévasela a esa niña.
Yo ya no la necesito.
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PARA UNA AMIGA COMO TÚ

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