ADIVINANZAS DE LA NATURALEZA En la ventana soy dama, en el balcon soy señora, en la mesa cortesana y en el campo labradora. (El agua) Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante. (El arco iris) Doy al cielo resplandores cuando deja de llover: abanico de colores, que nunca podrás coger. (El arco iris) Lleva años en el mar y aún no sabe nadar. (La arena) En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro! (El bosque) Él es tío sin sobrinos, a todos calienta igual. Si no sabes de quién hablo, tras la primavera vendrá. (El estío=el verano) Salimos cuando anochece, nos vamos si canta el gallo, y hay quien dice que nos ve cuando le pisan un callo. (Las estrellas) Siempre quietas, siempre inquietas; dormidas de día, de noche despiertas. (Las estrellas) El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, pero por mucho que andes nunca llegarás. (El horizonte) Sin ser rica tengo cuartos y, sin morir, nazco nueva; y a pesar de que no como, hay noches que luzco llena. (La luna) Toda mi vida en un mes; mi caudal son cuatro cuartos y aunque me ves pobrecita ando siempre muy alto. (La luna) La noche tiene un ojo. un ojo de plata fina y usted será muy flojo, muy flojo si no adivina. (La luna) En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más. (El mar) Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo. (La montaña) Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre. (La nieve) Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución. (Norte, sur, este y oeste) Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad. (La nube) No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven. (La primavera) Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol. (Los puntos cardinales) Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo. (El río) Doy calorcito, soy muy redondo, salgo prontito y tarde me escondo. (El sol) Soy un señor encumbrado, ando mejor que un reloj, me levanto muy temprano y me acuesto a la oración. (El sol) Dicen que soy rey y no tengo reino; dicen que soy rubio y no tengo pelo; dicen que ando y no me meneo; arreglo relojes sin ser relojero. (El sol) Redondo, redondo como un pandero, quien me toma en verano debe usar sombrero. (El sol) Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente. (La tierra) ¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves? (El viento) Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas. (El viento) Rompe y no tiene manos, corre y no tiene pies, sopla y no tiene boca, ¿Que te parece que es? (El viento)