Madrugaba el Conde Olinos
mañanita de San Juan
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.

Bebe, mi caballo bebe,
Dios te me libre del mal:
de los vientos de la tierra
y de la furia del mar.

-Mira, hija, cómo canta
la sirena de la mar
-No es la sirenita madre
que ésta tiene otro cantar
es la voz del Conde Olinos
que por mis amores va.

-Si es la voz del Conde Olinos
yo le mandaré matar
que para casar contigo
le falta sangre real.

La infantina, con gran pena,
no cesaba de llorar,
él murió a medianoche
y ella a los gallos cantar.

 

   


 

 

 

conde Olinos

© alumnos de Zurbaranbarri (10 años)