Comiendo en una aldea un capellán un palomino asado, rogábale un caminante que le dejase comer con él, y que él pagaría su parte. Y no queriendo el capellán, el caminante comía su pan a secas. Después de comérselo, dijo :

- Habéis de saber, reverendo, que los dos hemos comido del palomino. Vos al sabor, y yo al olor.

Respondió el capellán :

- Si eso es así, quiero que me paguéis vuestra parte del palomino.

El otro que no, y él que sí, pusieron por juez al sacristán de la aldea. Preguntó al capellán qué cuánto le había costado el palomino. Respondióle que dos reales. El sacristán le pidió al caminante un real, lo tomó y lo echó sobre la mesa haciéndolo sonar. Después se lo devolvió al caminante, diciendo al capellán :

- Reverendo, con ese sonido ya estáis pagado del olor de la comida.
 

 
 

 
 

- [ 1 ] ¿Qué le pedía el caminante al capellán?

- [ 2 ] ¿Por qué debe pagar el caminante parte de un palomino que no ha comido?
- [ 3 ] ¿Quién intervino para solucionar el conflicto entre el capellán y el caminante?
- [ 4 ] ¿Cómo solucionó el sacristán el conflicto?
- [ 5 ] Escribe una moraleja o enseñanza provechosa de esta historieta.
 

 
 

 
 

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