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Un día me dijo un niño: - "Tu eres un Payaso disfrazado". Y
tenía razón. Ser Payaso es un sentimiento. Forma parte de uno mismo y es muy
difícil dejar de serlo. A un Payaso le gusta la inocencia de los niños y es por
eso que no quiere dejar de ser niño. A un Payaso le gusta la sonrisa de los
pequeños, por eso es feliz cuando sonríen. No, no somos perfectos, pero para los
pequeños somos esos niños grandes con los que se pueden divertir jugando como si
tuviesen su misma edad. Si, yo quiero ser un Payaso, con o sin disfraz. |