| |
|
|
| |
 |
|
| |
 |
|
| 1 |

|
1 |
| |
 |
|
| |
Puri Sánchez, artista salmantina de Valdemiergue, nos muestra
sus recuerdos infantiles bajo sus pinceles enseñándonos
la esencia de los oficios que se pierden. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Arreglaba los colchones. |
Un puñado de varas largas,
derechas como velas,
descargan su ira sobre grandes montones de lana apelmazada.
Suena un zis_zas
que va quebrando el aire.
Se esponja la churra peor que la merina.
Unos vivos colores adamascados
la envolverán.Y ... ¡ oh colchón mullido !
preciada hijuela de recién casada. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Cortaba el pelaje de
los animales. |
¡ Entrañables animales del corral !.
También a ellos les crece el pelo
y de cuando en cuando hace falta un arreglillo.
Y ¡ qué guapo ha vuelto el burro del esquilador !.
Le han hecho dibujos,
y está mas contento...
Si hasta parece que ríe
después de rebuznar,
y tira las patas de atrás por los aires. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Extraía las madejas de hilo
de la lana. |
Bajo el brazo la rueca rodeada de lana,
y un olor especial.
¡ Se marean los husos bailando y así tan sencillo, ya está !.
Es un juego animado y ya sabes hilar.
Las manos se quedan grasientas.
Después hay que hacer las madejas,
hay que devanar para sacar los ovillos,
proceso final.
Mas tarde vendrá lo que quieras tejer...
Hermoso ¿verdad?. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Afilaba por calles y pueblos
cuchillos, tijeras, hachas y
demás utensilios caseros. |
Dicen que viene de allá, "de por Galicia"
una melódica chifla
anuncia su llegada:
"El afilador... cuchillos, navajas, tijeras..".
Un pedal, una rueda grande,
una piedra, y... ¡las chispas!
Dos pasadas hacia allá
y dos hacia acá.
El filo acariciado por la palma de la mano,
y... 3,50 más la voluntad. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Modelaba con sus manos el
barro dando forma a
diversos utensilios. |
Arte y creatividad
para modelar un puñado de barro
que se escapa entre los dedos.
Primitivas vajillas de barro
sin valor aparente.
¡Cuántos cántaros fueron testigo
de frescos amores camino de la fuente!.
¡Grandes tinajas, pequeños juguetes!. Nuestra vida en barro. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Iba por pueblos y calles
cortando el pelo y afeitando
a los hombres del lugar. |
Los hombres en la solana esperan.
El barbero va a llegar.
Trae su equipo en el bolsillo:
maquinilla del cero, navaja de afeitar,
brocha, peine, tijeras...¡Qué poca cosa para tan espectacular resultado!
De repente parece
que todos se van al servicio... ¡militar!
La barba ya no pica.
La cara de los hombres ¡ya es otro cantar!. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Cosía, bordaba y arreglaba
con sus manos ropas y telas. |
El tiempo se detiene en el espacio.
Placidas horas de labores
en un rincón del mundo.
La moza veinteañera, pensamiento perdido,
matiza sus letras,
equipo de boda.
Cada cual se fabrica sus prendas con arte.
Baúles y arcas colmados,
ajuar del mañana. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Construía y arreglaba las
campanas que en pueblos
y aldeas llamaban a misa o
daban avisos de acontecimientos
singulares. |
Bella y majestuosa la campana. Hecha siempre para las alturas. Hasta siete toneladas de bronce
suspendidas en el aire,
al cobijo de un campanario o espadaña.
Una terraja en avezadas manos te dio la forma.
Luego vinieron la filigrana,
el vaciado de la gran cuchara,
cepillado, y... el sonido.
Anuncias repicando nuestra venida al mundo,
y nos despides con tu doblar pesado y triste.
Siempre serás por mí admirada. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Con mimbres y varas hacía
cestos, cuévanos, canastas y
otros artesanales productos. |
Unas manos hábiles
con pocas herramientas.
Los mimbrales se ofrecen
a la orilla del río.
Las varas flexibles se entrelazan,
y nacen en el aire
cuévanos, canastos, cestas, sillas y sillones
tan útiles como variados.
¿Cómo puede morir tanta belleza? |
|
| |
 |
|
| |
 |

Trabajador artesano de la piedra.
La corta, pule, da forma
con arte y maestría sin igual. |
¿Acaso sabrán de tu belleza los que dicen:
"menos da una piedra"?
¡Tremendo disparate!.
Yo sí he visto tu excelencia
salida de unas manos que te aprecian,
encallecidas por las mismas pesadas herramientas.
Marra y maceta , escoda y cincel
se disputan tu dureza;
y cual dama salida de lo oscuro
presumes altiva en torres
o hermosos capiteles, escudos, puertas...
Y todos van pasando y solo tu perduras.
|
|
| |
 |
|
| |
 |

En el monte, entre leñas y
ramas, entre arena y fuego,
hacían el carbón tan necesario
en casas y pueblos de antaño. |
Pleno monte, golpes secos.
¿Leñadores? no, carboneros.
Las encinas están desmochadas,
les han cortado sus ramas.
Este será su destino:
un entierro bajo arena blanca,
en las entrañas un infierno de fuego
y... humo.
Negro carbón de las mas gruesas,
de las mas pequeñas , cisco.
Todo, calor del invierno. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Trabajador artesano de la madera.
Hacía muebles, herramientas y
todo tipo de enseres en madera. |
Un oficio tan noble
como la misma madera que maneja.
¿Quién puede imaginar una vida sin ella?.
Vestido del hogar en formas ¡tan bellas!.
Sierra, formón y cepillo,
garlopa, espita y berbiquí...Un batallón de herramientas
que dan vida...Y surgen colores, olores, formas y músicas
de riqueza infinita
en delicadas manos. |
|
| |
 |
|
| |
 |

En pueblos y aldeas el carro
fue el principal medio de
transporte e importante
herramienta de trabajo.
El carretero era el
experto en su uso
y mantenimiento. |
Mi querido carro:
Tú si puedes presumir de ser el rey
por encima de todos
los aperos de labranza...
Eres bello por naturaleza, tú lo sabes;
y presumes de armonía y equilibrio
entre tu cuerpo, la pértiga y las ruedas;
y para colmo te vistieron de colores...
Placer de los mas chicos.
Te sientes ufano con tu baluarte
lleno de mieses...
y vas dejando tu chirriar por los caminos
que lucen tus roderas. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Trabajaba pieles de animales
para hacer todo tipo de
vestidos y enseres de cuero. |
Recio oficio de las tenerías
a orillas del río.
Desnudar a un santo para vestir a otro
¡ciclo de la vida!.
Grandes y pesadas pieles,
maceradas en pozos de cal,
perfuman el aire de fétido olor.
Después la limpieza, descarne, y secado.
Y el hombre se adueña;
las hace su abrigo,
fabrica zapatos, y libros, y sillas...
|
|
| |
 |
|
| |
 |

Herraban las pezuñas de los
animales para facilitar sus
tareas en el campo. Elpotro era
un instrumento apropiado
para ello. |
Artilugio artesanal. Útil sí pero no deja de ser un suplicio.
No hay en el pueblo buey,
que se resista a pasar por él,
es preciso calzar sus pezuñas,
y unas manos expertas de herrero,
se encargaran de la operación:
Raspado de cascos,
claveteo de callos de hierro,
y... soltad al animal, que "el buey suelto..." |
|
| |
 |
|
| |
 |

Artesano de los libros encuadernados a mano con
inigualables resultados. |
La memoria hecha joya
salida de manos artesanas.
Los libros rigieron los destinos del hombre
con una ciencia encerrada en papel.
La plegadera bailarina
que se desliza con mimo,
el rejón y la chifla... ¡todo un equipo!.
Láminas de oro puro decorando sus lomos
con formas infinitas...
Y hay un toque final: una caricia. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Trabajaba el hierro con
gran maestría para
construir gran cantidad de
herramientas e instrumentos. |
Tertulia animada de los hombres
al caer la tarde.
Las rejas son martilleadas acompasadamente,
sobre el yunque,
y el fuego ilumina en llamaradas
unos rostros cansados.
¡Siempre los mismos!.
Todo es oscuro y con un tinte negro.
El gran fuelle sopla
infundiéndoles un nuevo aliento de vida. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Arreglaba vasijas de metal,
calderos y cacerolas. Era un
maestro en el modelado de
latas y latones. |
Una mugrienta boina de color indefinido
le cobija.
Equipo de soldar al hombro, y
tanteo al trabajo acumulado.
Pacientemente han esperado su llegada
viejos cachivaches gastados,
hay que remendar los que se van,
aunque sólo sea un visvero...
Un poquito de estaño y una pieza,
el ácido y calor.
Si el agua no se va,
"para otros cuantos años ". |
|
| |
 |
|
| |
 |

Con latón y cinc construía
gran cantidad de instrumentos
domésticos muy usados en
pueblos y aldeas. |
Lisas planchas de latón y zinc
convertidas en multitud de objetos
de uso domestico.
Hechas prácticas por necesidad.
Toman forma de candil y de farol,
de aceitera, de cántaro, de embudo...
Que estañados hábilmente,
son ya familiares para el ama.
Espeteras que lucen añejas alacenas. |
|
| |
 |
|
| |
 |

En los ríos de los pueblos,
en torno al aire libre
de los campos, ella lava
ropas y telas de su hogar. |
¡Que temprano amanece!
El día será duro,
pero tiene sus gozos.
Aguaderas colmadas de ropa camino del río.
¡Lavadero, tajuela y cantón de jabón
que no falten!.
Tertulias animadas, ranitas saltarinas,
pañales soleados,
con la luz la ropa se blanquea.
A pesar del cansancio,
te sientes muy a gusto camino de tu casa. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Limpiaba los zapatos de las
gentes recorriendo caminos
y lugares, pueblos y aldeas.
En las ciudades aún pueden
hallarse en algunas calles,
restaurantes o cafés. |
Nació para poner guapa a la gente
¡digno oficio!.
Los más señoritos pies han pasado por sus manos,
y... alguna que otra confidencia...
Betún a discreción
algún distraído salivazo,
movimientos ligeros de franela,
y... unos agradecidos zapatos,
que no se reconocen a sí mismos. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Con este nombre recordamos
a las antiguas maestras que en
pueblos y aldeas forjaban la
educación de niños y niñas
instruyéndoles en el inicial
conocimiento de letras y números, preciado tesoro guardado en
toda su vida y nunca
suficientemente valorado. |
¿Cómo será la maestra?.
Ojos de niño te escrutan...
Un *cabás con cartilla y pizarra,
cuaderno de rayas, pluma y pizarrín.
Llega la hora del alegre recreo,
y todo es jugar sin juguetes,
todo es ingenio: calderones, la comba,
las cuatro esquinas, gallina ciega...
Unas palmadas y el fin.
Con este bagaje te espera la vida,
niña, ¡pequeña mujer!. *cabás:
Cestillo de compras. Maletín escolar. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Experto en la salud de las personas
es el encargado de velar por
nuestro bienestar curando
nuestras enfermedades y males. |
Manos que alivian sufrimientos.
Depósitos de vidas.
Tiempo compartido con un tiempo intenso...
Acá en esta orilla.
Un solo minuto es quizás
muchos años de vida.
Un vaso de agua, una palabra oportuna,
son un consuelo...
Caricias al alma que curan el cuerpo. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Cosía, cortaba, hacía todo
tipo de prendas y vestidos.
También reparaba y
arreglaba todo tipo de descosidos. |
Siempre fue grata esta visita;
quizás un poco teñida de misterio.
Una mirada tímida
a los añejos figurines,
¿quién sabe las modas?
Después el rito de la toma de medidas;
cortes, hilvanes, y... ¡a probar!
Y la tela te da cuerpo de princesa,
y quieres que todos te miren y te admiren
y te digan ¡que guapa estás!. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Molía el trigo y obtenía la
harina tan necesaria para
nuestro diario pan. |
¡Rincón querido del molino!
Pequeño universo familiar y perdido. Embellecido por la naturaleza, cadencia de ruidos:
Ruido del agua que mueve el rodezno.
Ruido de la piedra que muele el trigo.
Ruido del cedazo que criba la harina.
Ruido del picar la piedra.
Y al son de estos ritmos
surge el cantar:
"vengo de moler morena
de los molinos de arriba,
duermo con la molinera olé, olé,
no me cobra la maquila,
que vengo de moler morena... " |
|
| |
 |
|
| |
 |

Encargada del cuidado de los
niños, cariñosa y siempre
dispuesta a ayudarles. |
Pudiera ser como un cuento viviente,
y hasta así podría terminar.
Espléndida infancia,
donde todo es magnifico,
y es un huerto sellado hasta el atardecer...
Siempre está presente un amor maternal,
que te escucha y te quiere,
que te hace feliz,
que te dice "culito de rana... ",
y te mece y te canta. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Ordeñaba manualmente las
vacas para obtener la leche,
Producto alimenticio básico
para el ser humano. |
El ternero ya ha sido amamantado.
Apenas ha escurrido los primeros calostros.
Dos chorros como dos fuentes de espumosa leche
surgen de las tetas mano a mano,
en un rítmico alternar,
hasta agotar la ubre.
Una herrada repleta será parte del sustento:
la sopa en leche del almuerzo,
mantequilla, nata y queso
¡Sustanciosa leche!. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Cuidaba y mantenía ovejas y
corderos en el campo en
directo contacto con la
naturaleza de la cual era
gran conocedor. |
El ronco sonido del cuerno
congrega al rebaño.
Manta al hombro y zurrón repleto.
Paso lento por anchas cañadas,
y... el tiempo se duerme en el campo.
Por toda defensa un redil de cañizos.
Ya vuelven las ovejas al aprisco;
los corderillos retozan contentos,
brincan por los aires. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Experto en el cuidado y
mantenimiento de los cerdos, animales de los mas importantes
en las cocinas de pueblos y aldeas.
Su matanza constituía una
fiesta que llenaba dispensas y
comedores. |
Al caer la tarde,
después de recorrer laderas y hondonadas
acostumbra a llevar a su piara
bajo la encina grande,
detrás del matorral.
El viento y el frío han curtido su cuerpo.
Todo es quietud,
sólo rompen el silencio
unas notas de flauta y un alegre trinar.
Montanera, bellotas,
suculento manjar para el cerdo. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Hacía manualmente quesos, cuajadas, requesones... todo derivado de la leche, producto básico en la alimentación
humana. |
Todo esta dispuesto para la faena.
El gran barreño
donde reposa la leche con cuajo,
cinchos de esparto, tablas y piedras.
¡Tan elemental!.
Desechar el suero,
prensar la cuajada,
dormirla, y verás ¡qué sabor!.
¿Y el requesón?.
¡Exquisito manjar! |
|
| |
 |
|
| |
 |

Iba por pueblos y aldeas
vendiendo telas, crespones,
franelas y sedas además de
múltiples productos siempre
novedosos en los caminos que
recorría. |
Con el metro amarillo bajo el brazo
y su chaleco ajustado,
ha llegado el tendero.
La fiesta ya esta cerca y hay que preparar vestido.
El escaparate a la vista:
sargas, franelas, crespones,
viscosas y sedalinas...
Los colores se apilan apretados unos contra otros.
Metro y cuarta si es con manga;
y para que quede cumplido.
¡La ilusión de todo un año
estrenar vestido!. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Hacía manualmente
cubos y barricas para guardar o
transportar aguas, vinos, aceites
y otros productos. |
Sin calibrador , ni metro, ni plantillas. A ojo, solo a ojo trabaja el buen cubero. Un circulo de curvadas duelas, perfectamente encajadas de número según tamaño; y grandes flejes de hierro. Barrigudos toneles
reposo de preciados líquidos. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Recorría pueblos y aldeas recogiendo todo tipo de trapos,
telas viejas y demás objetos
fuera de uso. |
Su llegada rompe el ritmo de vida.
Colorido en la explanada.
Placer para unos ojos poco acostumbrados
a ver cosas nuevas.
Idas y venidas de muchachos,
que buscan y rebuscan
trapos, huesos, hierros...
algo que no valga.
Y a cambio de lo viejo van creciendo
los coperos de la casa. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Experto en el cuidado y
mantenimiento de las vacas. Sus
ganaderías eran de las mas
ricas en pueblos y aldeas. |
A penas sus ojos han visto la vida.
Largas horas de campo, sólo.
Se entretiene cazando mariposas,
lagartos y grillos,
o fabrica carros con sus manos tiernas,
de hierbas talludas que cogió en la vereda.
Y así forja su vida el vaquerillo
entre sol y sol. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Recorría pueblos y aldeas
vendiendo vino que transportaba
en pellejos hechos con
pieles de animales. |
A tragos se suaviza
la dura faena del verano.
Cuartillo a cuartillo la damajuana se llena,
el pellejo enflaquece.
El vinatero se va sigue su camino.
Otras mujeres esperan en otros pueblos,
en el lugar de siempre, botella en mano.
Han dejado el puchero a la lumbre...
A las doce solares
vendrá a recogerlo el rapaz. |
|
| |
 |
|
| |
 |

Artesano en el cuidado de los zapatos. Nadie como él
para reconfortar los pies
después de que nuestro calzado
pasara por sus manos. |
Una mesa llena de herramientas.
Botes, cáñamo, cera, cabos sueltos...
El desorden es perfecto.
En el suelo un misterioso cacharro con agua oscura,
y unas bolas de pez.
Y... zapatos, muchos zapatos:
zapatos chatos, zapatos rotos,
topolinos, botos.
La medida ha de ser perfecta;
pie en el suelo, tope adelante y atrás,
y un trozo de oloroso cuero,
se convertirá en las botas de ir a la escuela.
¡Queridas y calentitas botas!. |
|
| |
 |
|
| |
 |
|
| |
Información obtenida del Museo etnográfico Puri Sánchez
http://www.verial.es/purisanchez/
desde aquí mi agradecimiento |
|
| |
 |
|