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Las palabras son herramientas que tan
sólo el ser humano puede usar
inteligentemente. Las ventajas de esta
capacidad son evidentes (claras); las ventajas de
usar las palabras con la eficiencia
(eficacia) que
da una voluntad de entendimiento
basado en la veracidad (autenticidad,
verdad), espero, son
también evidentes (claras). Ahora vamos a
considerar por qué medios nos
proporcionan las palabras tales ventajas,
y cómo se las arreglan las
palabras
para llevar a cabo su tarea.
Solemos utilizar las
palabras con un propósito definido:
que nos entiendan
aquellos a quien las dirigimos. Y las palabras lo hacen posible por una
razón muy importante: porque
actúan como
signos. Un signo es todo aquello que conlleva
(lleva
consigo) un significado y puede
ser interpretado. Algunos signos son
naturales, y no producto del hombre; por
ejemplo, decimos que las nubes son un
signo de lluvia porque sabemos que la
lluvia viene justamente de las nubes. Pero cuando nos comunicamos unos a
otros, y nos entendemos unos con otros,
hacemos uso de signos
artificiales, signos que hemos
inventado con el propósito de
entendernos.
La importancia
de estudiar y mejorar nuestro uso
de los signos artificiales es inmensa,
ya que es virtualmente (realmente, de
hecho) imposible avanzar en nuestro
conocimiento de determinados problemas
sin utilizar un buen sistema de signos
correctamente. Esto es,
hablar
correctamente, comunicar y dialogar.
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