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Uno de los lugares más hermosos de Cantabria, y también
de los más olvidados, es el impresionante rincón encaramado entre los
montes divisorios de Cantabria con Castilla, conocido como
los montes de
Pas.
Un niño pasiego describía así la muda:
"La muda es una costumbre en la vida de
los pasiegos. Cuando hay que cambiar de casa las vacas, hay que coger
todas las cosas y llevarlas también. Así al empezar el verano hay que
mudar a la braniza1, y es la muda más larga y que más cuesta porque
hay que
llevar todas las cosas para pasar todo el verano. La noche de antes se
suelen preparar todas las cosas. Se mete la ropa en sacos, las mantas, las
sábanas... Se cogen todos los calderos, las palas de la cuadra, los
medicamentos de las vacas, pucheros, platos... Al otro día, bien de mañana,
se carga la burra, se le ponen encima todas las cosas y muy importante es
el gato, que se mete en un saco y se ata por arriba y se cuelga en la
burra"
También las gallinas dan guerra para
mudarlas, se les atan todas las patas, y se meten con los cuévanos6 de la
burra y por arriba se tapan para que no salten. Después viene lo más
importante. Hay que empezar a "empialar"2 las vacas... se abren los portillos y salen todas las vacas y la burra y si
hay chon3 también sale el chon... todas
las vacas van en cuerda hacia la braniza4 a pasar todo el verano, para
después en agosto volver a repetir la muda para abajo".

La ocupación tradicional de los
pasiegos ha sido el cuidado de su ganado.
Todo su tiempo, su vida está dedicada al ganado del que son reputados
expertos. Porque el pasiego es ganadero puro. No le gusta la agricultura,
incompatible con la muda y con lo escarpado del terreno, la crudeza
climatológica y sobre todo con la cultura del pasiego.

La cabaña tiene
conjuntamente con la guarda de la hierba la función de guarda del ganado y
de la familia donde conviven durante los largos meses del
invierno.

Una parte
indispensable para los pasiegos es el cuévano. Téngase en cuenta que
prácticamente nace en el cuévano; en el cuévano "muda"; con el cuévano
transporta la comida para sus hijos, y también para sus animales, además
de usarlo para llevar sus mercancías a vender. Se trata, pues, de un
elemento inseparable del pasiego. Diremos que el cuévano consiste en
un
cesto grande y hondo de sección cuadrangular, más ancho por la boca que
por el fondo, trenzado con varas de avellano, - cortado con luna menguante
- que se porta a la espalda. Lo escarpado del terreno dificulta el acarreo5,
son las piernas y espaldas del pasiego, "con el cuevanuco atrás", esenciales en
su actividad diaria.
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