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entrevista

Manuel Chaves Nogales, periodista y cronista sevillano, vivió la guerra civil española (1936-1939) poniéndose al servicio de la República como periodista hasta que abandonó España para trasladarse a París y Londres, lejos del alcance fascista de la época.
El texto que aquí presentamos está extraído de su obra A sangre y fuego que representa un alegato en contra de las brutalidades de la guerra, por ambas partes, desde una perspectiva mucho más humana que política. Con un profundo sentido democrático se opuso a la crueldad y la estupidez que se impuso en el conflicto español atribuidas según él tanto a la peste del fascismo como del comunismo, "...Yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos: para un español quizá sea eso un lujo excesivo..."
Los personajes centrales en los relatos que componen este libro son personas comunes que viven una guerra con convicción unos y bajo imposición otros en un entorno delirante de enfrentamiento entre iguales, de hermanos contra hermanos: Bigornia, el herrero, poderoso guerrero miliciano; Pepita, la infiltrada fascista; los caballistas, señoritos andaluces a la caza de los rojos; Jiménez y Pedro, milicianos persiguiendo la delatora lucecita que transmite misivas fascistas; Valero y su padre, miliciano republicano uno y preso acusado de fascismo el otro, ambos bajo las bombas que caían sobre Madrid y muerto fusilado el padre junto a los demás presos desoyendo las reconvenciones del hijo ante una masacre prácticamente generalizada... y otros muchos, a la postre, más víctimas que verdugos.
Comprometido con la República y partidario de Azaña no toleró desmanes por parte de ningún bando. Lejos de posturas cainitas o maniqueas, ni reaccionario ni revolucionario, fue tratado con recelo por unos y otros, acusado de equidistante pero en cualquier caso profundamente humano y ecuánime en la descripción de una trágica vivencia personal de nuestra guerra civil.
No se le perdonó la pertenencia a uno u otro bando sino su resistencia a la incondicionalidad en su adhesión a unas u otras facciones.

Aquí proponemos para el aula la lectura de un pequeño fragmento de esta obra, Y a lo lejos, una lucecita, en el que se refleja brevemente la crueldad y el odio pegado en los huesos de unos enfermos tan próximos a la muerte como cegados por el rencor.

El propósito de este trabajo no abarca en ningún modo la extensión de la obra, se trata de una propuesta de trabajo para una hora de clase dedicada a la lectura. Esperamos que sirva también para motivar la lectura de este excelente libro y sus once relatos (o nueve según la edición) que mueven a la reflexión y cabal comprensión de este nuestro trágico periodo histórico.


EL SANATORIO

Unos milicianos llegaron al sanatorio antituberculoso buscando a algún espía fascista
que transmitía señales luminosas en la noche pasando mensajes al enemigo.

"...No había por aquellos desolados01 contornos más edificio desde el cual se pudieran haber hecho las misteriosas señales que un gran sanatorio antituberculoso, evacuado02 ya a medias, hasta el cual llegaban a veces los obuses03 de la artillería facciosa04 . Alguna noche, ante la furia del cañoneo y considerando inminente la llegada de los moros y el Tercio05 , más de un pobre tísico06 tachado de antifascista07 había huido horrorizado a campo traviesa hendiendo08 la noche con el desgarrón de su tos cavernosa y sembrando la nieve que pisaba con las amapolas de sus esputos09 sanguinolentos.

En el sanatorio quedaban ya únicamente los enfermos que más o menos abiertamente simpatizaban con los fascistas07 , por lo que no temían, sino deseaban, su llegada, y alguno que otro caso de enfermo en el último período de la tuberculosis, para quienes la muerte que silbaba en los proyectiles fascistas07 era un peligro mucho más remoto10 que el de la muerte que ya tenían alojada en el pecho. Entre aquellos seres infelices que esperaban a morirse tendidos en las galerías del sanatorio, la guerra civil, aunque pareciera inconcebible11 , se mantenía también con un encono12 feroz. Fascistas unos y antifascistas07 otros, se agredían verbalmente desde sus camastros con una saña13 verdaderamente patológica. Validos de las prerrogativas de su mal y sintiéndose condenados por una sentencia inexorable14 , desafiaban todas las coacciones15 y amenazas. Uno de ellos tenía un trapo con los colores de la bandera monárquica escondido debajo de la almohada, y cuando la fiebre le hacía delirar se incorporaba en el lecho y tremolando16 su bandera por encima de la cabeza gritaba frenéticamente17 : «Arriba España», mientras los enfermos vecinos, enemigos del fascismo07 , se debatían impotentes entre las sábanas y llamaban a los milicianos18 para que lo fusilasen. No había quedado en el sanatorio más que una hermana de la Caridad, sor María, que, convertida en la camarada María adscrita al Socorro Rojo Internacional y con su carné del Partido Comunista en el pecho, iba y venía de una cama a otra intentando vanamente19 apaciguar20 el furor político, el odio de clase de aquellos infelices.

Cuando los milicianos18 se presentaron en el sanatorio21, uno de aquellos espectros22 horribles requirió al camarada23 responsable y se apresuró a delatar espontáneamente al espía.

—¡Aquél! ¡Aquél es un fascista!07 Tenéis que matarlo...
—¿Has observado tú sus manejos? ¿No te has fijado en si hace señales con una luz durante la noche?
—Sí, sí. Debajo del colchón tiene escondida una linterna. Matadle para que yo pueda morir en paz.

Jiménez se acercó a la cama del fascista, que con la frente sudorosa hundida en la almohada le miraba de través con una pupila febril24 .

—Levántate.

No se movió. De un tirón lo ladearon y de debajo de la almohada le sacaron la banderita roja y gualda25 y una linterna eléctrica.

—¿Es esto tuyo? —le preguntó Jiménez, que estaba a los pies de la cama.
—Sí; es mío. ¿Y qué? —gritó el enfermo incorporándose en el lecho.

Jiménez no contestó. Sacó la pistola, apuntó lentamente y la disparó contra aquel armadijo26 de huesos y pellejo que, como en una grotesca escena de polichinelas27 , se desplomó sin proferir28 un grito.

—Gracias, muchas gracias, camarada23 —dijo desde su cama el otro tísico29 —. Ahora podré morir tranquilo.

Y se arropó para dormirse..."



Texto propuesto
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A sangre y fuego
Manuel Chaves Nogales
Y a lo lejos, una lucecita
Relato completo
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01 Desolado.- Triste, inhóspito, desierto... enlace...
02 Evacuado.- Que ha sido obligado a abandonar un lugar por razones militares, políticas, sanitarias... enlace...
03 Obús.- Proyectil disparado por una pieza de artillería... enlace...
04 Faccioso.- Dicho especialmente de un rebelde armado: Que pertenece a una facción... enlace...
05 Tercio.- Unidad militar del Ejército español durante la época de la Casa de Austria. También se conocieron como tales varias unidades militares rebeldes en la Guerra civil española... enlace...
06 Tísico.- Que padece tisis, tuberculosis pulmonar... enlace...
07 Antifascista.- Contrario al fascismo (fascista cuando es a favor). Fascismo = movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista... enlace...
08 Hender.- Atravesar, cortar, abrir, rajar (atravesando la noche)... enlace...
09 Esputo.- Flema que se arroja de una vez en cada expectoración. Escupir, expectorar... enlace...
10 Remoto.- Muy lejano. Que no es verosímil, o está muy distante de suceder... enlace...
11 Inconcebible.- Que no puede concebirse, comprenderse, entenderse... enlace...
12 Encono.- Animadversión, rencor arraigado en el ánimo, odio... enlace...
13 Saña.- Furor, enojo ciego. Intención rencorosa y cruel... enlace...
14 Inexorable.- Que no se puede evitar. Que no se deja vencer con ruegos... enlace...
15 Coacciones.- Fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo. Imponer algo.... enlace...
16 Tremolar.- Enarbolar los pendones, las banderas o los estandartes u otras cosas, batiéndolos o moviéndolos en el aire... enlace...
17 Frenéticamente.- Con frenesí = Delirio furioso. Violenta exaltación y perturbación del ánimo... enlace...
18 Miliciano.- Perteneciente a la milicia, servicio o profesión militar. Tropa o gente de guerra. Conjunto de voluntarios armados no pertenecientes al ejército regular... enlace...
19 Vanamente.- En vano. Inútilmente, sin logro ni efecto. Infructuoso o sin efecto... enlace...
20 Apaciguar.- Poner en paz, sosegar, aquietar, pacificar... enlace...
21 Sanatorio.- Establecimiento convenientemente dispuesto para la estancia de enfermos que necesitan someterse a tratamientos médicos, quirúrgicos o climatológicos. Hospital... enlace...
22 Espectro.- Fantasma (imagen de una persona muerta), moribundo... enlace...
23 Camarada.- Persona que anda en compañía con otras, tratándose con amistad y confianza. En ciertos partidos políticos y sindicatos, correligionario o compañero... enlace...
24 Febril.- Que tiene fiebre. Ardoroso, desasosegado, inquieto... enlace...
25 Gualda.- De color amarillo como el de la flor de la gualda... enlace...
26 Armadijo.- Armazón de palos (huesos). Trampa para cazar animales... enlace...
27 Polichinela.- Personaje de la farsa italiana y del teatro de marionetas, jorobado, de carácter chocarrero y fanfarrón... enlace...
28 Proferir.- Pronunciar, decir, articular palabras o sonidos... enlace...
29 Tísico.- Que padece tuberculosis pulmonar. Enfermedad en que hay consunción gradual y lenta, fiebre y ulceración en algún órgano... enlace...

VOCABULARIO



COMPRENSIÓN



EXPRESIÓN

lucecita

Leed el relato completo y resumidlo por escrito
según la secuencia indicada en el gráfico anterior | Resumen |









lecturas

FUENTES

 
Manuel Chaves Nogales.

RNE Chaves Nogales.

Vimeo. Intemporales. Chaves Nogales.

SER, a la carta. Chaves Nogales estuvo allí.

Casa del libro. A sangre y fuego.

EducanDo. Cómo hacer un resumen.
Actualidad jQuery.

Scripts test A.Valero.

Scripts MediaElementJS.

Cuentos Historias Mundo, A sangre y fuego.

Blog Nacho Díaz, Y a lo lejos una lucecita.

GoConqr. Creación de recursos educativos web.



Los recursos utilizados en esta lectura proceden de las fuentes indicadas. El fin de este trabajo es exclusivamente escolar. Si desde alguna fuente se aprecia un uso indebido o incorrecto, ruego comunicación | aquí | para corregir o suprimir lo que al respecto se estime oportuno.



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