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¿Qué se puede decir del trabajo que desempeñaba una mujer alzatarra1 hacia el año 1800?. Pues que trabajaba, y mucho. Trabajaba en el campo, en la huerta y con el ganado, en tareas domésticas y en hacer el pan y la comida, cuidar de los ancianos y los niños, en hilado y costura y en ocasiones en la venta de los productos del caserío en la villa de San Sebastián. La vida era de trabajo de la mañana a la noche, ello sin mencionar al pequeño proletariado4 de las criadas, barqueras, lavanderas, o al peor considerado de taberneras.

Ella no tomaba sus propias decisiones en acontecimientos como el del matrimonio, ventas, herencias... pese a constituir un pilar decisivo en la economía del caserío. La mujer soltera ayuda en casa y teje su ajuar, y cuando se casa, necesita licencia del marido para toda decisión, y únicamente cuando queda viuda, y sobre todo si la generación siguiente se queda en su casa, es cuando ella toma más peso en las decisiones familiares.

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Encontramos casos en el pueblo, de mujeres que venden sidra a comisión en San Sebastián, así como otros productos del caserío, que despachan vino, que acogen huéspedes (también sobre todo viudas) en especial marineros, que venden pan, que confeccionan camisas, que lavan la ropa., aunque en general no es común que obtengan ingresos al margen de la economía familiar. Las criaditas sí son numerosas en el pueblo. Lo que hoy es considerado un síntoma de lujo, entonces era frecuente sobre todo en los caseríos más fuertes. Que la criada "fue con tal recado enviada", que es "quien lleva las ofrendas de la familia a la sepultura de la iglesia", o en reclamo de unos sueldos adeudados2, o con la aportación de su testimonio en pleitos3, vemos que su presencia es frecuente. A la criada se le pagaba alimentándola, alojándola y vistiéndola, pero el salario contratado se dejaba de pagar en casi todas las ocasiones, pues se la consideraba como de la familia, aunque como vemos en testamentos, en ellos se reconocía en muchas ocasiones la deuda. Pero los pleitos3 que se ponen, en reclamación de salarios adeudados por el amo, eran llevados adelante siempre por criados masculinos ("morroiak").

La verdad es que poco más se puede decir del trabajo de la mujer vasca en esta época. Abundante y callado, dejó poca huella en la historia escrita. Traer hijos, criarlos y cuidar de los mayores y del caserío parece haber sido su única labor reconocida y su principal misión. En el momento en que la nuera era admitida en la casa de forma oficial, la madre le entregaba ceremoniosamente el cucharón de madera con el que se repartía la comida, gesto simbólico que marcaba la cesión definitiva del poder.

 
   
 

A la “etxekoandre” (mujer vasca) se le reconoce una fuerte personalidad, llena de vitalidad y gran coraje; representa el espíritu de las mujeres de los caseríos vascos. Apoyada en un palo, guarda en su brazo derecho la cesta en la que lleva productos de la huerta. La “etxekoandre” es ya un personaje que permanece en la memoria colectiva de todos nosotros.

 
   
 

OBSERVACIONES:

 
     
  1 - alzatarra - natural de Altza, pueblo guipuzcoano.  
  2 - adeudados - dinero debido, no pagado.  
  3 - pleitos - juicios, conflictos o asuntos judiciales.  
  4 - proletariado - trabajadores, obreros.  
     
 

 
 

 

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- [ 1 ] ¿Cómo era el trabajo de la mujer vasca hacia el año 1800?

- [ 2 ] ¿Cómo se pagaba a las criadas vascas en los antiguos caseríos?

- [ 3 ] ¿Cuándo aumentaba mucho la autoridad familiar de la mujer vasca?

- [ 4 ] ¿Cómo suele retratarse a la mujer vasca?

- [ 5 ] ¿Qué representaba para la mujer vasca el cucharón de madera con el que se repartía la comida?

 

 
 

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