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Cierto día un asno encontró un
paquete en el camino. Para su sorpresa, descubrió que contenía una piel de león.
El burro se puso tan contento que se vistió la piel de león mientras exclamaba:
- ¡Estupendo! - , justo lo que andaba buscando.
A continuación fue a admirar su reflejo en el agua de una charca cercana. -
¡Ahora soy un león! - ¡Voy a enseñarles a todos a no reírse de mí nunca más! .
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